Quiénes somos
Contacto
Área Socios
Si me preguntan cuál es el entrenamiento más eficaz que podemos realizar actualmente en una sala fitness, mi respuesta empieza siempre con un matiz: no existe un único entrenamiento perfecto para todo el mundo. Cada persona tiene una edad, una condición física, una experiencia y unos objetivos diferentes. Pero si tuviera que elegir un tipo de entrenamiento que considero importante para prácticamente cualquier persona, lo tendría claro: el entrenamiento de fuerza.
Desde mi punto de vista, el entrenamiento de fuerza debería ser una de las bases del trabajo que realizamos en el gimnasio. Después podemos complementarlo con ejercicio cardiovascular, movilidad u otros tipos de entrenamiento, pero desarrollar y mantener nuestra fuerza tiene beneficios en prácticamente cualquier etapa de la vida.
El entrenamiento de fuerza no consiste únicamente en levantar mucho peso o en buscar un aumento de la masa muscular. Entrenar la fuerza nos ayuda a mantener nuestra musculatura, movernos mejor y conservar nuestra capacidad para realizar las actividades del día a día. Por eso considero que debería formar parte de la actividad física habitual de una persona independientemente de su edad o de su experiencia previa.
A medida que cumplimos años, mantener unos niveles adecuados de fuerza cobra todavía más importancia porque está directamente relacionado con nuestra capacidad para movernos y desenvolvernos con autonomía. Eso no significa que todo el mundo deba entrenar de la misma manera.
Una persona que entra por primera vez en un gimnasio necesita un planteamiento diferente al de alguien que lleva años realizando entrenamiento de fuerza. Lo que debemos adaptar es la forma de entrenar, los ejercicios, las cargas y la progresión, no cuestionarnos si necesitamos trabajar la fuerza.
No creo que exista una única fórmula que podamos considerar el mejor entrenamiento de fuerza para todas las personas.
Cuando alguien empieza, lo más importante es encontrar un entrenamiento adaptado a su nivel que le permita aprender los movimientos, ganar confianza y progresar poco a poco. Aquí juega un papel fundamental tanto el equipamiento de la sala fitness como el acompañamiento que pueda recibir la persona.
Una combinación de máquinas guiadas, ejercicios con peso libre y movimientos adaptados al nivel de cada usuario permite trabajar los principales grupos musculares y construir una buena base sobre la que seguir progresando.
Mi recomendación para quien empieza sería sencilla: no intentar hacer demasiado desde el primer día. Lo importante es aprender, ser constante e ir aumentando progresivamente la dificultad del entrenamiento.
Para mí, una buena sala fitness debe ofrecer diferentes formas de entrenar la fuerza.
Eso implica disponer de máquinas de musculación guiadas, máquinas selectorizadas, equipamiento de carga de discos, peso libre y espacios que permitan realizar un trabajo más funcional.
¿Por qué es importante esta variedad? Porque no todas las personas entrenan igual ni necesitan las mismas herramientas. Una persona que empieza puede sentirse más cómoda utilizando determinadas máquinas guiadas, que facilitan el control del movimiento y permiten familiarizarse progresivamente con el entrenamiento.
Por otro lado, una persona con mayor experiencia puede buscar ejercicios con peso libre, cargas más elevadas o equipamiento que le permita realizar entrenamientos más específicos. Por eso considero que una sala fitness bien planteada debe cumplir dos funciones: facilitar que cualquier persona pueda empezar a entrenar y ofrecer suficientes posibilidades para que pueda seguir progresando con el paso del tiempo.
En BeOne buscamos precisamente ese equilibrio.
Nuestro objetivo es que una persona que entra por primera vez en una sala fitness encuentre máquinas y opciones de entrenamiento accesibles y fáciles de incorporar, pero que quienes cuentan con mayor experiencia también dispongan del equipamiento necesario para realizar entrenamientos más exigentes.
Por eso nuestras salas fitness cuentan con diferentes espacios y zonas de entrenamiento diseñadas para responder a distintos perfiles y formas de entrenar.
No todos los usuarios buscan lo mismo. Algunos quieren comenzar a realizar ejercicio, otros mejorar su fuerza, otros complementar la práctica de otro deporte y otros llevan años entrenando.
La sala fitness debe ser capaz de dar respuesta a todos ellos.
La clave, para mí, está en conseguir que cada persona pueda encontrar su espacio y una forma de entrenamiento adaptada a su nivel y a sus objetivos.
Es una de las preguntas más habituales dentro del entrenamiento de fuerza y, para mí, plantearla como una elección entre una opción y otra es un error.
Las máquinas de gimnasio y el peso libre son herramientas diferentes y complementarias. Las máquinas guiadas permiten controlar mejor la trayectoria de determinados movimientos y facilitan el trabajo específico de distintos grupos musculares.
Además, pueden ser especialmente útiles para personas que están comenzando y necesitan familiarizarse con determinados patrones de movimiento, aunque su utilidad no se limita en absoluto a los principiantes. También pueden formar parte perfectamente del entrenamiento de usuarios avanzados.
El peso libre, mediante mancuernas, barras u otros elementos, ofrece una mayor libertad de movimiento y permite desarrollar ejercicios y progresiones diferentes. Por eso no creo que tengamos que decidir si son mejores las máquinas o el peso libre.
Un entrenamiento de fuerza completo puede combinar ambos recursos en función de la persona, de su experiencia y del objetivo que quiera alcanzar.
Creo que este es probablemente el mensaje más importante.
Nunca es tarde para empezar a entrenar fuerza.
Evidentemente, cuanto antes incorporemos la actividad física a nuestra vida, mejor. Pero independientemente de nuestra edad o de nuestro punto de partida, siempre podemos empezar. El objetivo no debería ser hacerlo todo perfecto desde el primer día, sino conseguir que el entrenamiento se convierta progresivamente en una parte más de nuestra vida. Cada sesión cuenta. Cada pequeño avance cuenta. Porque, al final, mi forma de entenderlo puede resumirse en una frase muy sencilla:
Entrenar siempre suma más que resta.
Tags: cómo empezar a entrenar fuerzaentrenamiento de fuerza en el gimnasioentrenar fuerzamáquinas de gimnasiomáquinas de musculaciónpeso libresala fitness
Selecciona una opción para continuar con la inscripción.
Déjanos tu comentario